Del escenario a la vida

Serhio Quinde Entrenador

“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera” – Federico García Lorca.

Es increíble como el teatro puede llegar a cambiar la vida de alguien, cómo puede transformar su perspectiva del mundo y hacerla, en mi opinión, mucho más vívida.

El teatro es la rama de las artes escénicas relacionada con la actuación, que representa historias actuadas frente a los espectadores usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo.

La belleza de este arte llega a mí en una etapa de constantes cambios, en la que buscaba nuevas cosas para mi vida, cuando había decidido dedicar mi tiempo a hacer mil y un cosas para distraerme de problemas del pasado.

Comencé con el Clown, una técnica teatral muy tergiversada en su definición, ya que todos creen que ser un payaso es simplemente ponerse una nariz roja y actuar tontamente, pero es mucho más que eso.  

Una definición muy interesante que encontré del Clown y que me gustaría compartir con ustedes es la siguiente:

“El payaso es un creador, un provocador de risa, sensaciones y emociones. El payaso nos hace reír, sentir y reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos. Nos muestra su vulnerabilidad sin tapujos. Es como el niño que todos llevamos dentro, que no tiene tabúes, que disfruta jugando y que quiere ser como los adultos, aunque nunca pueda conseguirlo. Lo que el payaso busca (su principal motivación) es ser amado, quiere que el público lo ame, quiere que sean sus amigos. Siempre intenta parecerse a los demás, pues cree que así lo aceptaran y lo amaran, es como un niño que quiere ser adulto.”

Cuando me sumergí en este mundo tan maravilloso del teatro descubrí a personas que eran clown en su vida diaria, que mostraban su visión del mundo mucho más alegre, más positiva y me ayudó a descubrir una perspectiva de mí que hasta el momento no había descubierto, yo quería ser diferente, pero no entendía que ya lo era, que todos éramos diferentes, que cada uno tenía su visión del mundo y que la idea no era que todos tengamos la misma visión y así vivir en armonía, sino que cada uno entienda la visión del otro y pueda aceptarla y a la vez respetarla.

Así pues, mi mente se fue abriendo a la idea de que una persona es especial por ser ella y que por esa misma razón no debería intentar “transformarse” en alguien más o fingir que es alguien más. Luego el teatro trajo a esa “tribu” otra forma de hacer teatro mucho más espontáneo, que libera nuestra mente, la deja volar y a la vez nos hace ser conscientes del trabajo en equipo, y esta era la improvisación teatral. La improvisación teatral es una técnica mediante la cual los actores o improvisadores van creando escenas de una idea propuesta por el público, una idea al azar que ellos nos den será creada en el instante y espontáneamente.

A través de esta nueva idea de teatro aprendí muchas cosas, a través de ejercicios me enseñaron; que es más importante escuchar que hablar, que a veces es mejor perder; que si todos pensamos en hacer que el otro brille, todos brillamos, que todos tenemos buenas ideas, y si no, pues todos deberíamos poner esfuerzo por hacer buena una idea.

He aprendido muchas cosas del teatro que me han hecho una mejor persona, pero sobre todo he aprendido a ser yo mismo, a ser un buen compañero, que a veces debemos callarnos y que siempre, siempre, siempre puedes encontrar una perspectiva diferente del mundo.

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