Atrévete

“Atreverse”, “Arriesgarse”, “Lanzarse a la piscina”, “mandarse de una” son frases que suenan en nuestra vida durante mucho tiempo, a veces traen consecuencias que nos gustan, a veces no.

Pero piénsalo por un momento, realmente debemos limitarnos, realmente debemos quedarnos sin hacer las cosas, por la razón que sea, y dejar que el momento pase.

Hace poco escuché que desde que nacemos somos deportistas extremos y las personas más arriesgadas del mundo, y es que sí; pensemos por un momento en nuestro nacimiento, nos alejamos de la comodidad de un útero que nos provee de todo para arriesgarnos a un nuevo mundo desconocido y para colmo tenemos que salir por un agujero muy pequeño, haciendo que nuestras facciones se doblen lo más que puedan para así lograr salir.

Una vez afuera nuestra vida sigue siendo una constante carrera contra la muerte y los peligros inminentes que nuestro mundo asecha. Desde aprender esta rara forma de comunicación que usa las palabras hasta la extremadamente peligrosa tarea de ponerte de pie para empezar a caminar, dejar la estabilidad de andar con las manos y usar sólo nuestras mientras.

Pero llega un momento dónde una palabra comienza atarnos hacia la “seguridad”, hacia la “estabilidad” y el “confort”. Escuchamos antes de hacer algo un grito de algún familiar adulto que nos dice “¡NO!” y nosotros nos paralizamos enseguida. Desde que nuestro cerebro asimila esa palabra tendemos a rechazar el “no”, nuestro cuerpo refleja el miedo, fastidio, cólera, a esa palabra y muchas veces no nos gusta. “No hagas esto”, “No toques aquello”, “Eso no se dice”.

Crecemos con esa programación mental y es por eso que evitamos hacer muchas cosas, evitamos arriesgarnos pero créeme, las mejores cosas suceden cuando lo haces, cuando te lanzas.  Y es que hay dos opciones, o las cosas salen como esperas o simplemente no salen, y mientras en nuestra cabeza armamos una historia fantástica donde la tan temida palabra nos llevaba a la muerte, la verdad es que sigues viviendo, e incluso aprendes.

Así que si vas y le dices a aquella chica que te gusta, puede decirte que si o puede decirte que no, pero seguirás vivo; si decides emprender tu propio negocio puede salir y puedes vivir feliz o no; y así verás que ese no era tu rubro, o no era la manera de hacerlo, o te faltó capital; o si levantas la mano aunque estés dudando de la respuesta, quizá tengas razón y te ganes la nota o quizá no pero tu acción motivó a alguien a levantar la mano y entre todos hallaron la respuesta. Siempre se aprende, siempre te llevas algo.

Así que el día de hoy ve, hazlo, salta, canta, baila, grita, dilo, muévete, atrévete.

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