Ser de LUZ

Hay personas mágicas, personas que con escucharlas o mirarlas sabes que son especiales; no por lo que representan para el resto sino por lo que son, con errores y con aciertos y que con su sola presencia transforman cosas y hacen de su entorno un mejor lugar para el resto.

¿Dónde están?

En todas partes. Ellos nos rodean todo el tiempo y cuando las conoces o te contagias de su energía, de su experiencia o de su historia; iluminan todo a su paso. Son personas como tú, que también tiene una historia y un aprendizaje que compartir y que pueden encender la luz en otros.

01 enero 2017: estábamos celebrando la llegada de un nuevo año, rodeado de amigos, de familiares y de esas personas que no son consanguíneas pero cuya existencia está destinada a compartir contigo.

Ese día compartí con una familia cuyo corazón es tan grande, que día a día acogen a cualquier persona que toqué su puerta y que reciben con la mejor sonrisa a quienes parecen llegar con manos llenas de afecto y una mente cargada de sueños; un hogar que con el tiempo se ha convertido en un espacio de locos, con ganas de crecer y cambiar el mundo y al entrar fue recibido como un miembro más de ellos. Pero, lo que paso ese día fue mágico:

Aún tengo la imagen de un joven, el más pequeño de la familia, que brilla con luz propia y con tanta luz que logra prender la luz de otros y ve en otros lo que los demás no ven en ellos mismos; que podrá ser el menor de la familia, pero con un corazón que toca el alma de sus hermanos y que une cada generación, aunque haya mucha diferencia de edad de por medio entre ellos.

Un joven que bailó como nunca, bromeó con sus hermanos todo el tiempo e hizo de la celebración un espacio de unión, sin diferencias y a la vez de diversión y tranquilidad.

Ese día ha sido uno de los mejores años nuevos que he pasado y fue gracias a su familia y a él, que la reunión fue más que una simple junta de personas; fue una reunión cargada de muy buena vibra para cualquier que estuviera ese día compartiendo con ellos.

¿Por qué les cuento esto?

Muchas veces creemos que quienes se encargan de llevar adelante a la familia son los hermanos mayores o los papás, pero en este caso es lo contrario y es el último quien parece llevar la carga de toda una familia y se ha convertido en el motor que mueve y fortalece los vínculos entre ellos.

Puede haber problemas, nadie es perfecto, pero él hizo de su entorno un lugar armonioso y de afecto que hace olvidar por un instante cualquier disputa que hay entre ellos. Entonces, no es necesario ser el mayor, el segundo, el tercero o el último en la familia, como yo también lo soy.

Si algo aprendí ese día, es que hay que hacerse cargo y que no es necesario la ubicación en tu familia ni tu estatus, solo importa cuánto deseas sacar adelante una idea, un sueño e incluso tu hogar y hacer que tu luz, esa LUZ que todos tenemos, se expanda a través de ellos, aquellas personas que queremos y pueden estar necesitando de oírnos y conocer nuestra historia.

No es tarea fácil, pero ¿Por qué no intentarlo? todos pueden iluminar la vida de otros, pero la decisión es tuya.

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