¿Esperar, Avanzar o Fracasar?

La salud es importante y para mí entrenar no es un por un tema de vanidad o engreimiento sino por quererme cuidar y sentir más energía cuando quiero hacer mis cosas, liberarme del estrés diario y de paso conocer gente, que conecta con tus objetivos de entrenamiento.

Sumado a esto, en mi familia hay predisposición de sufrir problemas cardíacos y problemas de diabetes y es necesario realmente cuidarme y estar en forma para no acelerar este posible proceso en mi organismo.

Quiero contarles que con 1.75cm, he llegado a pesar 94 kilos y para mí ha sido todo un reto poder bajar. ¿Por qué? Desde que estaba en el colegio he sido de los chicos que llegaba del colegio y todos los días durante varios años hasta la universidad, no les miento, compraba su gaseosa de 60 céntimos y su galleta de 40 céntimos y que en secundaria dejo de hacer básquet frecuentemente por volverse una persona netamente académica.

Mi vida se volvió sedentaria:  comer y dormir.

Todo empezó con la decisión de cuidarme, a raíz que mi papá lo operaron hasta ya una 3ra vez y comenzaba a tener problemas respiratorios por cansarme rápido para hacer alguna actividad. Y desde que empecé hace un par de años, ha sido y sigue siendo duro para mí que aún estoy ganando ritmo al ejercicio y cansancio físico.

20 octubre 2017: un día que no podré olvidar por la siguiente razón, prácticamente no logre completar ninguna serie y ni siquiera pude avanzar cómo lo hacía el resto, y acabando los primeros 6 minutos me baje emocionalmente desde un inicio. En ese momento sentía mucha impotencia, estaba al borde de las lágrimas porque sentí que me había estancado y que al parecer se repetía el episodio de empezar algo y no poder terminarlo. Tuve la opción de tomar mis cosas e irme o quedarme y hacer mi mejor esfuerzo.

Ese día pasaron 3 cosas: gané confianza, desafié mi mente y escuché al resto, me dejé animar por otros y realmente cuando tienes personas alrededor que te dicen algo alentador, el dolor es menos atroz.

No les miento que fue duro, pero ese día me prometí que por más difícil que fuera, aunque esté a punto de llorar de dolor, no dejaría de dar mi mejor esfuerzo, porque todo es mental y abandonar sería cómo si lo hiciera con mis sueños, con mis aspiraciones y conmigo mismo.

A veces en la vida nos pasamos esperando a que las cosas pasen mágicamente, o nos esforzamos por avanzar y sin ver resultados desistimos o simplemente nos llenamos de frustración y abandonamos. Hoy con muchos kilos demás (14 kilos), puedo decir que no ha sido fácil, la verdad sigue siendo difícil, pero abandonar nunca será la mejor opción.

Esta vez les digo que siempre la decisión será tuya y que nadie tiene que juzgarte por cómo crees debes lograr o conseguir tus metas en la vida. Sin embargo, sí creo que si empiezas algo y lo haces con el corazón no habrá poder humano que te detenga y poco a poco podrás ver frutos de tu esfuerzo y de tu trabajo. ¡Nunca desistas!

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