¿El por qué de las cosas?

¿Por qué empezaste hacer deporte? ¿Por qué te metiste al gimnasio? ¿Por qué empezaste a leer un libro? ¿Por qué decidiste esa carrera? Hay tantas acciones que muchas veces iniciamos porque creemos que son lo mejor que podemos realizar, que son la mejor opción a una situación.

Decidiste estudiar esa carrera que los demás pensaban que era buena para ti; te metiste al gimnasio porque fue la mejor opción de mantener tu mente ocupada después de terminar una relación. Empezaste un libro que no te interesa, pero deseas hacer el hábito de leer, haces deporte, pero solo lo ves como un juego.

La mayoría de veces empezamos alguna acción por la razón incorrecta y justamente es por eso que nunca logramos completar las actividades como quisiéramos. Pero, ¿qué pasaría si realizáramos estas acciones por sentimiento propio, por un motivo diferente?

Desde que tengo uso de razón he visto un balón de fútbol a mi lado. El fútbol es el deporte que me apasiona. Empecé a practicarlo desde los 13 años. Desde esta edad vi al deporte más como una forma de vida, no era un simple juego. El entrenar de lunes a viernes y jugar los sábados, me ayudó a mantener un horario entre la escuela, el entrenamiento, los deberes y mi tiempo con la familia. Me enseñó a ser respetuoso, responsable y disciplinado. Solo podía entrenar si mis notas mantenían un promedio por encima del 14.

Los consejos del entrenador eran consejos de un amigo que deseaba lo mejor para mí y se preocupaba por mi crecimiento profesional y personal. Aprendí y viví tantas experiencias gracias a este deporte porque lo hice de la forma correcta; viéndolo más allá de un simple juego, más allá de un “son 22 chicos detrás de un balón”. Hice del fútbol mi forma de vida.

¿Qué esperas para empezar a hacer las cosas moviéndote por el motivo correcto?

Brandon Soto

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