Incorruptible corrupción

Un nuevo caso de corrupción. Un nuevo presidente hace algún tiempo atrás nos volvió a quedar mal. Ante esto, todos debemos entender que no está en nuestras manos elegir a buenos líderes. De hecho, hay cierta responsabilidad, pero no podemos controlar del todo lo que ellos hagan. No tenemos el poder para poder conocer verdaderamente las intenciones de ellos. No controlamos a quienes nos gobiernan; no sabemos qué tanto puedan enfrentar los miles de veces en las cuales van a tener que decir no frente a un acto de corrupción. No sabemos sus razones, sus motivaciones, sus intereses, sus sueños, sus fantasías, sus miedos, su fuerza de voluntad. Cierto, no la sabemos.

Tenemos que ser críticos al 100%. Debemos exigir que se haga justicia con ellos. Debemos levantarnos como ciudadanos y reclamar lo que es justo. Sin embargo, hay una responsabilidad mucho mayor, mucho más grande. Hay una responsabilidad que si depende en su totalidad de nosotros. Es una responsabilidad mucho mayor que levantarnos, hacer marchas, y cuestiones así. Lo que sí está en nuestras manos es no dejarnos contaminar por aquello que “no está bien”. Lo que sí está en nuestras manos es no imitar los actos de nuestra querida incorruptible corrupción. ¿Qué significa esto? Es simple, si queremos cambiar el país, no debemos cometer actos que nos asemejen a ellos, a ellos que tanto criticamos:

  • No compremos facturas o dejemos de emitir boletas o comprobantes de pago. ¿Que el dinero va para el Estado y por tanto ellos se roban el dinero? Bueno, no estoy hablando a ellos, te estoy hablando a ti, a ti que no quieres contaminarte por este mundo contaminado.
  • No te coles en la fila. Ya sea del banco, la luz, el agua. No alteres el orden justo y predeterminado, no te vuelvas como ellos.
  • Respétate y respeta a los demás.
    Respeta las señales de tránsito. No pases la luz verde. Usa las líneas peatonales si eres transeúnte. ¿Que nadie lo hace? Pues ¿por alguien se empieza no? ¿Qué tal si ese alguien eres tú y yo?

El mayor error que podemos cometer es pensar que tenemos que aceptar “la pendejada”, “la viveza”; porque simplemente el Perú es así, porque el mundo es así. Desde el lugar en donde estés, como padre, como amigo, como dueño de una empresa, como funcionario público, como trabajador; seas lo que seas, si quieres que nuestro país cambie dedícate solamente a hacer las cosas “bien”. Solo de esa manera, haciendo las cosas bien a pesar que las personas a tu alrededor no lo hagan, es que empezarás a ver como no estamos tan mal, como realmente podemos cambiar tantos años de historia y maltrato.

Te lo aseguro, la corrupción no es incorruptible, podemos alterarla, podemos ser corruptos de la corrupción. ¿Cómo? Haciendo las cosas bien así el “mundo” nos exija hacer lo contrario.

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